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En
el último siglo, la población mundial ha experimentado cambios
significativos en sus hábitos alimentarios. La ingesta de grasas, en
particular, hoy en día se caracteriza por su cantidad y no por su
calidad, al ser las grasas saturadas y ácidos trans las más consumidas
en detrimento de los saludables ácidos grasos esenciales omega-3.
Las investigaciones científicas desarrolladas en los últimos años
demuestran el importante papel de estos ácidos grasos, principalmente de
cadena larga (ácido eicosapentaenoico, EPA y ácido docosahexaenoico, DHA),
en el soporte de la salud neuro y psicológica, cardiovascular e inmune.
La
magnitud de los estudios clínicos y no-clínicos realizados despertó el
interés de la indústria de alimentos y suplementos alimentarios, creando
de esta manera, una interminable gamma de productos con un mismo slogan:
“alimento con alto contenido en omega-3”. El consumidor ha recibido una
avalancha de información referente al omega-3, llegando incluso, a
confundirlo. Hoy en día se podría decir que no existe consumidor alguno
que no haya nunca oído hablar del omega-3. El consumidor sabe que es
bueno pero no sabe qué beneficios aporta a nuestro organismo. El
consumidor compra el producto con omega-3 pero desconoce con qué
objetivo lo está adquiriendo.
A
pesar de encontrar diversos alimentos con Omega-3 en el mercado actual,
no todos son iguales. Tanto si somos consumidores como si somos
profesionales de la salud debemos exigir honestidad en los productos
ofrecidos y tenemos en nuestro derecho el poder informarnos sobre cada
uno de los detalles que sean de nuestro interés.
Mediante el presente artículo, queremos informar al lector sobre el
proceso de mayor calidad tecnológica para extraer aceite de pescado: la
destilación molecular de calidad farmacéutica. De esta manera, cuando
vayamos a adquirir un producto de aceite de pescado, con EPA (eicosapentaenoico)
y/o DHA (docosahexaenoico), podremos decidir por nosotros mismos, por
nuestros propios conocimientos, si estamos ante un producto de calidad
que nos permita obtener los beneficios deseados para nuestra salud.
La
Destilación
Molecular
define la tecnología avanzada capaz de eliminar, de manera precisa, las
toxinas presentes en los aceites de pescado. Mediante este proceso se
consigue obtener un aceite de pescado puro, limpio y libre de toxinas,
lo que permite asegurar un consumo seguro para el ser humano, alcanzado
un grado farmacéutico.
El
aceite de pescado sin refinar contiene todo aquello que ha sido ingerido
por el pez (que no sea soluble en agua). Ello incluye todo tipo de
toxinas y contaminantes como los PCB, el DDT y compuestos de mercurio
orgánico.
Debido a la contaminación actual de nuestros océanos, los pescados y los
aceites de pescado contienen materiales tóxicos, altamente dañinos para
nuestra salud:
·
Los
Bifenilos
Policlorados (PCBs o BPCs)
son una mezcla de hasta 209 compuestos clorados individuales, usados
ampliamente como refrigerantes y lubricantes en transformadores,
condensadores y otros equipos eléctricos, ya que no se incendian
fácilmente y son buenos aislantes.
En
1977 cesó la manufactura en los EE.UU. ya que quedó en evidencia su
acumulación en el medio ambiente y los efectos nocivos que producían.
Los PCBs se acumulan en los pequeños organismos del agua y en peces,
además de acumularse en otros animales que se alimentan de organismos
acuáticos. En peces y mamíferos acuáticos se pueden encontrar niveles
hasta miles de veces mayores que los encontrados en el agua.
·
El
Dicloro-Difenil-Tricloroetano
(DDT)
pertenece al grupo de los insecticidas denominados organoclorados y se
caracteriza por ser una molécula muy soluble en lípidos y muy insoluble
en agua. Es un compuesto que se acumula en los tejidos grasos, con un
efecto bioacumulativo.
De
0,0006 ppm (parte por millón) de DDT en agua, las algas unicelulares y
plantas acumulan 0,004 ppm; los peces herbívoros que se alimentan de
ellas llegan a acumular 0.2-1.2 ppm; tras servir de alimento a los peces
carnívoros estos acumulan 1-2 ppm y la concentración en aves que se
alimentan de peces llega a ser de 3-76 ppm. Por lo tanto, la
concentración de DDT puede llegar a aumentar de 5.000 a 126.000 veces.
El
efecto bioacumulativo del DDT es el principal problema, pues su
toxicidad agua es baja.
·
El
Mercurio
es un metal que se encuentra naturalmente en el medio ambiente. El
mercurio puede combinarse con carbono y formar mercurios orgánicos, como
el metilmercurio. Esta forma de metal pesado se acumula a lo largo de la
cadena trófica, alcanzando niveles máximos en los pescados.
El
metilmercurio constituye el mercurio más común, producido por organismos
microscópicos del suelo y del agua. Es una de las formas más tóxicas
conocidas, se disuelve fácilmente en grasa y tiene la capacidad de pasar
la barrera hematoencefálica y la placenta. Es conocido, por la comunidad
científica, su potencial mutágeno y teratógeno.
Este nuevo tipo de aceite de pescado de última generación, da como
resultado una cantidad concentrada de ácidos grasos esenciales omega-3
de cadena larga, sin la presencia de productos químicos contaminantes y
de ácidos grasos perjudiciales no deseados.
Para obtener este producto de suprema calidad se debe, mediante
destilación fraccionada, eliminar la mayor parte de la grasa saturada.
Posteriormente, mediante una destilación molecular más avanzada, se
eliminan casi todos los PCB (medidos en partes por miles de millones).
De esta manera, se descarta más de un 99% del material inicial de
calidad dietética.
El
proceso de Destilación Molecular es una tecnología de elevado costo que
no todos los laboratorios pueden llevar a cabo. El consumidor debe
valorar ese precio final del producto de calidad al pensar en la
protección, seguridad y verdadero beneficio que está aportando a su
salud, evitando así añadir toxinas y contaminantes potencialmente
dañinos para su salud.
A
pesar que no es obligatorio citar en la etiqueta de los productos de
aceite de pescado el proceso por el cual se ha obtenido el producto
final ni los estándares de calidad que cumple, tanto el profesional como
el consumidor debe conocer estas características del producto en
particular por su propio beneficio. El fabricante debe disponer de esta
información y demostrar la calidad del producto si así se requiere.
Los niveles de contaminantes deben estar en valores seguros según
diferentes estándares ya establecidos como el de CRN (Council for
Responsible Nutrition) o el Environmental Statute Proposition 65 de
California. Un ejemplo de niveles seguros para los diferentes
contaminantes o productos tóxicos potenciales en un producto sería el
siguiente:
|
Producto
potencialmente tóxico |
Concentración
presente |
|
Plomo
Mercurio
Cadmio
Arsénico |
Menos de 0,1 mg/kg
Menos de 0,1 mg/kg
Menos de 0,1 mg/kg
Menos de 0,1 mg/kg |
|
PCDDs/PCDFs
PCBs |
Máximo 2 pg/kg
Menos de 0,09 mg/kg |
|
Valor de
Peróxidos
Valor de
Anisidina |
Máximo 4 meq/kg
Máximo 20 |
|
TOTOX |
Máximo 26 |
|
Colesterol |
Menos del 1% |
Es
un criterio básico que el aceite de pescado destilado tenga más de 60%
de ácidos grasos omega-3 de cadena larga en relación al total de ácidos
grasos contenidos. Los PCBs contenidos, por gramo de aceite, nunca deben
ser superiores a 10 ppm. Y la tasa de AA/EPA (Ácido araquidónico en
relación al Ácido Eicosapentaenoico) nunca debe ser superior a 0,04.
Finalmente, cabe citar el certificado GMP (Buenas Prácticas de
Fabricación), el cual garantiza que el producto cumple unos estrictos
controles de calidad que lo hacen, en general, un producto impecable en
relación a pureza y seguridad.
Hemos observado que el aceite de pescado destilado de alta calidad
cumple los estándares más rigurosos en cuanto a pureza, lo que garantiza
unos niveles de toxinas extraordinariamente bajos. Pero también es
importante tener en cuenta que los problemas gastrointestinales, como
gases, dolor abdominal y diarrea, típicos del consumo de aceite de
pescado ya no están presentes. En el aceite de pescado natural
encontramos principalmente grasas saturadas que incluyen un tipo de
ácidos grasos que el cuerpo humano no está diseñado para digerir. Este
tipo de ácido graso es producido por las algas y raramente se encuentran
en fuentes vegetales o animales, constituyendo la principal causa de
problemas gastrointestinales relacionados con el consumo de aceites de
pescado.
A
pesar que el Departamento de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. ha
anunciado que el consumo de hasta 3 gramos diarios de ácidos grasos
Omega-3 de cadena larga puede considerarse seguro, debemos tener una
visión más amplia de la salud y opinar al respecto. Involuntariamente,
nos han convencido que el consumo de ácidos grasos omega-3 de cadena
larga es bueno para la salud. Realmente nadie nos mintió, pero tampoco
se dijo toda la verdad: No todos los ácidos grasos omega-3 de cadena
larga que encontramos en los alimentos y suplementos nutricionales son
iguales, y algunos pudieran, incluso, perjudicar o empeorar nuestra
salud.
Después de leer este artículo, reflexionemos por un momento sobre el
derecho que tenemos a estar bien informados y sobre la evidente
necesidad de ser más exigentes con la calidad ofrecida. Sólo de esta
manera podremos alcanzar el equilibrio necesario para gozar de una
verdadera salud óptima y preventiva.
Sandra Farre Schneider
Nutricionista |